Introducción
Viajar ha sido parte de nuestra vida desde hace más de treinta años.
Al principio viajábamos solos, luego con nuestros hijos y en algunos viajes también con los abuelos.
Durante mucho tiempo fuimos cinco personas organizando cada viaje, algo que nos enseñó a planificar mejor, optimizar presupuestos y tomar decisiones prácticas para disfrutar más cada destino.
Con los años entendimos algo importante: no existe una única forma correcta de viajar.
A veces organizamos todo por nuestra cuenta y otras veces elegimos excursiones o experiencias cuando creemos que realmente valen la pena.
En esta página compartimos algunas decisiones oportunas que fuimos aprendiendo a lo largo de muchos viajes, pequeñas estrategias que hicieron nuestros viajes más cómodos, más eficientes y muchas veces también más económicos. Puede que te sean de utilidad.
1. Elegir bien los hoteles
Cuando viajamos prestamos mucha atención a la elección del alojamiento. Utilizamos Booking.com para evaluar alojamientos. Revisamos las reseñas más recientes de cada alojamiento y preferimos hoteles con más de 8 puntos de calificación y muchas opiniones, porque eso suele reflejar mejor la experiencia real de otros viajeros.
También leemos con atención qué está incluido en la tarifa:
- desayuno
- estacionamiento
- cancelación gratuita.
- Depósito de equipaje
Muchas veces pequeños detalles hacen la diferencia en la comodidad del viaje. Por suerte en Booking.com puedes encontrar apartamentos con lavarropas que en viajes largos, o cuando se viaja con niños es fundamental y para nosotros también para poder viajar con carry on.
Hemos lavado en lavanderías pero para ser honestos, se pierde mucho tiempo esperando que se lave y luego se seque. Lo interesante es que conversamos con locales.
2. Valorar los pequeños servicios de los hoteles
En algunos viajes encontramos hoteles que, además del desayuno, ofrecen pequeños gestos de hospitalidad. Por ejemplo: café o meriendas por la tarde, aguas saborizadas o detalles pensados para viajeros que llegan de excursiones.
En Argentina incluso encontramos hoteles de montaña que ofrecían toallas viejas para limpiar las botas después de hacer senderismo, un detalle simple pero muy útil.
3. Usar hoteles all inclusive como pausa en el viaje
Cuando viajamos con niños o adolescentes nos gusta combinar distintos tipos de alojamiento. Muchas veces recorremos varios destinos alojándonos en hoteles tradicionales o apartamentos, pero reservamos algunas noches en un hotel todo incluido en la mitad del viaje.
Ese momento funciona como una pausa familiar. Durante esos días dejamos de planificar horarios o restaurantes y simplemente disfrutamos del lugar: playa, snorkel, deportes acuáticos o paseos en barco. Es una forma de descansar y recargar energía antes de continuar el viaje.
4. Aprovechar ofertas de aerolíneas
Muchas veces compramos vuelos cuando aparecen promociones enviadas por correo de aerolíneas. Esto nos permitió en varias ocasiones viajar en aerolíneas más cómodas al precio de compañías low cost.
En otras oportunidades hemos comprado en agencia porque nos da un respaldo adicional y a muy buenos precios.
5. Salir desde aeropuertos cercanos cuando conviene
En algunos viajes descubrimos que salir desde ciudades cercanas podía generar un ahorro importante. Por ejemplo, muchas veces cruzábamos en ferry hacia Buenos Aires para tomar vuelos desde Aeroparque Jorge Newbery, que además está más cerca del centro que el aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Cuando hacíamos escala en Buenos Aires descubrimos una solución muy práctica para no tener que recorrer la ciudad cargando maletas: utilizar servicios de guarda o depósito de equipaje. Dejar las maletas por unas horas nos permitiría recorrer la ciudad con mucha más libertad y tranquilidad. En lugar de preocuparnos por el equipaje, podíamos caminar, visitar algunos lugares o simplemente disfrutar del momento.
También estamos probando salir desde Porto Alegre para algunos viajes a Brasil. Sin embargo, para vuelos largos hacia Europa descubrimos que el cansancio adicional muchas veces no compensa el ahorro.
En escalas generalmente descansamos en Salas Vip, realmente recomendamos.
Sin embargo, en una escala en Panamá decidimos aprovechar las horas libres para salir del aeropuerto y visitar un centro comercial cercano. El transfer lo ofrecía el propio aeropuerto. Regresamos con tiempo porque sabíamos que el tráfico podía ser intenso, y aunque por momentos nos preocupamos un poco, finalmente llegamos sin problemas. Ese día entendimos algo simple: a veces los pequeños cambios terminan creando lindas anécdotas.
6. Llevar siempre un pequeño kit en el equipaje de mano
En uno de nuestros primeros vuelos una de nuestras valijas no llegó al destino. El problema era que dentro de esa maleta estaban muchas de las cosas de nuestra bebé. Fue una gran lección.
Desde entonces siempre llevamos en el equipaje de mano:
- una o dos mudas de ropa
- medicamentos
- artículos básicos para uno o dos días
- documentos y reservas impresas
y por favor no olvidarse de la plata y tarjetas ☹️. Aunque no lo crean, nos pasó ☹️. Por suerte nuestra familia fue al rescate.
7. Alquilar auto cuando se viaja en familia
Cuando viajábamos cinco personas alquilar un auto muchas veces fue la opción más práctica para movernos. Nos daba libertad para recorrer lugares a nuestro ritmo. Sin embargo también aprendimos que cada situación puede requerir una decisión distinta. En una ocasión, debido a un cambio de horario en un vuelo, decidimos tomar un remise para aprovechar una excursión que queríamos hacer ese mismo día. Fue la mejor decisión para ese momento. Y cuando viajamos con abuelos viajamos en excursión. Viajar también es aprender a adaptarse.
Nuestra experiencia en alquilar autos la podes ver en este link.
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8. Usar datos móviles durante el viaje
Tener acceso a datos móviles durante un viaje se volvió una herramienta muy útil. Nos permite utilizar aplicaciones como Google Maps para:
- evitar equivocaciones en el camino
- buscar restaurantes cercanos
- revisar horarios de atracciones
- encontrar servicios durante el viaje como estaciones de servicio, supermercados..
- escribir al hotel a que hora llegamos o coordinar lo mismo con el anfitrión del apartamento
Para estar siempre conectados, nosotros recomendamos utilizar las eSIM de BNeSim. Es muy práctico porque no tienes que cambiar el chip físico de tu celular.
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9. Elegir bien dónde comer
Cuando buscamos restaurantes prestamos atención a tres cosas en Google Maps: que tengan muchas reseñas, buena puntuación y comentarios recientes. En un viaje por carretera hacia Florianópolis, por ejemplo, decidimos seguir unos kilómetros más para llegar a un restaurante muy bien valorado por los locales. Cuando llegamos entendimos por qué: comida regional tipo buffet, parrilla, un hermoso entorno campestre y excelente servicio. Incluso había fila para entrar, pero la espera valió completamente la pena.
10. Alternar actividades para padres e hijos
Cuando se viaja con niños o adolescentes algo que aprendimos es que funciona muy bien alternar actividades. Un día se visitan lugares que interesan más a los padres y otro día actividades que entusiasman más a los hijos. En un viaje a Córdoba, por ejemplo, cambiamos una excursión larga por algunas atracciones pensadas para niños. Terminó siendo uno de los días más divertidos del viaje. Ahora que están grandes, recuerdan con mucho cariño esos momentos. Cuando nos acompañan, no faltan las tirolesas, el ski, el raffing, snorkel, canotaje, montañas rusa, karting etc.
Conclusión.
Después de muchos años viajando entendimos algo simple:
No existen reglas rígidas para viajar
Cada destino y cada etapa de la vida nos invita a tomar decisiones distintas. Pero cuando esas decisiones se toman con curiosidad, información y un poco de flexibilidad, el viaje siempre termina siendo una gran experiencia.